Hablemos de los estudios de género

Los estudios de género, como materia de estudio, nacieron como una forma de darle espacio a temas de los que la academia, hasta cierto momento, había relegado a un segundo punto. Sin embargo y como pasa con la mayoría de los procesos de estudio, han sufrido actualizaciones (muchas de ellas bastante necesarias) desde el momento de su nacimiento.

Es por esto que, a lo largo de estas publicaciones, daré en primer lugar una breve definición de los estudios de género, así como un poco de su evolución, para poder llegar finalmente a los estudios de género de la diversidad sexual, como una forma de examinar al derecho mexicano.

Tomando como base lo escrito por Gisela Kozak Rovero, en la Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales, donde en su artículo “¿Estudios sobre diversidad sexual, estudios sobre minorías?”, aborda desde su campo de estudio, la literatura, el tema de las minorías sexuales.

Precisamente leyendo este trabajo resulta interesante conocer que los estudios de género como disciplina han estado en constante evolución, pero también en un cambio que ha incluido la necesidad de nutrirse desde otras disciplinas como la sociología, el derecho y la psicología.

Desde otro punto de vista, es importante mencionar que estos estudios iniciaron, como la mayoría podemos imaginarlo como un estudio psicológico, desde la perspectiva patológica, por lo que es interesante, desde la perspectiva científica y de investigación, ver cómo, en mayo de 1990 es sacada de la lista de enfermedades mentales la homosexualidad o incluso como en años recientes hemos podido ver que se retiró de la lista de enfermedades mentales la transexualidad, lo cual desde los activismo lo celebramos como un logro, (que sin embargo, también generó un debate a nivel médico, por los temas de seguros y cirugías, en países como Estados Unidos, tal vez, después sería importante hablar de ese tema desde la perspectiva jurídica).

Así mismo es importante realizar una consideración al respecto del estado del arte, hablando de los estudios de género, que, en muchas ocasiones, es visto como un sinónimo académico a los estudios de la mujer, que vamos, si bien en muchos planes de estudio se plantean desde lugares muy similares, no debemos olvidar que los estudios de género estudian en su concepto al ser y sus interacciones desde la perspectiva de género, mientras que, para los estudios de la mujer, esto solo representa una parte de los estudios que realiza, ya que, como tal, se trata de una rama de las ciencias sociales, que busca darle espacio dentro de la investigación a la mujer que por años ha sido ignorada como ente político y por ende merecedora de un espacio de investigación.

Desde otra perspectiva, yo realizaré estas publicaciones basándome desde el estudio de género y en específico hablando de las disidencias sexuales, tomando esto como el eje rector de las publicaciones.

Una vez realizada la aclaración anterior, resulta interesante ver, cómo incluso desde las disidencias, hemos jerarquizado y puesto al frente a un solo sujeto político, que han sido los hombres homosexuales, (que he de decir, asumo el privilegio que tengo desde aquí, pero a lo largo de estos escritos también iré desentramando las interseccionalidades que me cruzan, más allá de la orientación sexual), y no hemos dado paso a todxs las personas que también forma parte de este concepto sombrilla, que llamamos “Disidencia Sexual”.

Justamente Gisela, habla casi al final de su artículo de esto, mostrando cómo la mirada y la visibilidad de las mujeres lesbianas ha sido relegada históricamente a casi nada, teniendo pocos referentes a los cuales acercarse o ver como un modelo del cual aprender.

En este sentido, trataré a lo largo de estas publicaciones de dar espacios a las investigaciones realizadas desde estos estudios al resto de la perspectiva de las disidencias, haciendo especial énfasis en la perspectiva de las mujeres lesbianas, (donde buscaré el apoyo de mujeres feministas lesbianas, sabemos que debe ser una parte fundamental para hablar de lesbianismo desde los estudios de género), así como también de personas transgénero, (con quienes también tenemos una deuda histórica las disidencias, por haber puesto el cuerpo como arma en un momento en el que éramos ilegales en el mundo entero).

Dicho lo anterior no me queda más que decir, que espero que estos escritos, causen la necesidad de conocer más acerca de los diversos estudios y por qué no, también que pudiera desarrollar nuevas inquietudes de investigación científica desde nuevas perspectivas, que creen más espacios seguros para todes.

Nos leemos en dos semanas, mientras tanto podemos leernos en mi twitter @salvadorag105, (porque mendigando likes y followers desde tiempos inmemorables).

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