Nota de le editore: este pronunciamiento fue leído en la manifestación del día lunes 31 de marzo de 2025, en las instalaciones del Supremo Tribunal de Justicia, en la ciudad de Chihuahua. Reproducimos íntegramente su contenido.
A la sociedad chihuahuense en general, hacemos de su conocimiento el siguiente:
POSICIONAMIENTO
Hoy, 31 de marzo, día de la visibilidad trans, se hace urgente y necesario que ocupemos este espacio para denunciar las adversas condiciones a las que nos enfrentamos ya que estamos llegando a un punto de quiebre en la historia reciente de nuestra lucha por alcanzar visibilidad y justicia.
Lamentablemente, podemos enunciar múltiples agravios que en nuestro contexto se configuran, la lista es larga y que parecieran colocarnos al menos 10 años atrás, cuando vivirnos trans era un riesgo vital por solo existir y pretender hacerlo con dignidad.
Pese a los avances en materia electoral que supuestamente nos garantizarían representación, las candidaturas que por sorteo fueron otorgadas se dispusieron para municipios sumamente pequeños donde no hay presencia trans y por ende, éstas fueran fácilmente usurpadas con respaldo social y de ahí, concluimos que la tan llevada y traída “igualdad sustantiva” existente en las políticas públicas con perspectiva de género y de obligatorio impulso en todo nivel de gobierno, para nosotras no existe.
En la entidad los crímenes de odio no se detienen y la percepción general es que estos se incrementan exponencialmente; los transfeminicidios, la exclusión laboral, la discriminación, la precarización de la oferta laboral, no retrocede. Estas dinámicas sociales de estigmatización y marginalización parecieran estarse normalizando de nuevo y en este punto, no podemos dejar de lado la alianza entre el avance de la ultraderecha y el cisheropatriarcado. Aunque parezca una obviedad, se hace indispensable mencionar los efectos de la transfobia en los discursos que en sus extremos, hacen coincidir a personas fanáticas religiosas con expresiones del feminismo desde sus discursos y posturas ideológicas.
Y es que las opiniones que generan no caen en vacío:
Hace 10 años nadie consideraba a las infancias trans una amenaza, hasta hace 2, para nosotras las trans no era un peligro marchar un 8 de marzo.
Es decir, los riesgos no solo están sujetos a la transfobia venida del profundo prejuicio y la ignorancia; ahora devienen del dogma académico y el fundamentalismo político que transita y se pasea desde los introyectos conservadores que hasta hace poco tiempo creíamos, estábamos superando.
Así nos lo dejó ver la presentación de la más célebre vaca sagrada del feminismo TERF en ciudad Juárez que, movilizó a su más grande sector antiderechos que acusaba de “cancelación” y “silenciamiento” cuando en realidad, su presentación fue pospuesta con el pretexto de colocar a la ponente “bajo resguardo” por “cuestiones de seguridad” lo que alimentó profundamente la animadversión y el odio que ya veníamos padeciendo, que en mucho tiene que ver con el mito de rápido arraigo que desde la teoría conspirativa del “borrado de mujeres” consiste en hacer creer que somos capaces de cualquier violencia con tal de borrar a las mujeres cis de todos los espacios.
Casualmente, días después, esa misma movilización se reagrupó buscando tener el mismo efecto para que la Secretaría de las Mujeres a nivel federal cancelara el evento de la Visibilidad Trans que sería y fue llevado a cabo en sus instalaciones. Por fortuna, el esfuerzo en esta ocasión fue infructuoso porque a la par de reconocer el trabajo sexual como un trabajo, existen pequeños atisbos de reconocernos posibilidades de incidencia en el escenario de la política social en el país.
Por ello, les hacemos saber desde aquí, desde la explanada de poder que atiende a una justicia presumiblemente ciega a la hora de impartirse, que sigue estándolo para nosotras, a todas nuestras:
Compañeras,
Hermanas trans,
Feministas transincluyentes,
Personas aliadas de las personas trans y no binarias,
A las autoridades de Chihuahua, representantes populares (que no nos representan) y a quien se dedica desde el poder judicial a administrar justicia y a gestionar la injusticia…
Les manifestamos que aquí estamos, que existimos y resistimos.
Que no somos una polémica y nuestra existencia no es una controversia, que nuestros derechos no son un debate teórico ni político, porque nuestros derechos no se discuten, porque también son derechos humanos.
Que todo debate que construye argumentos para explicar nuestra existencia desde la genitalización, lo hace por mera exclusión.
Por ello, reconocemos el trabajo que mujeres trans y aliadas construyen en el espacio académico para en conjunto nuestro, podamos seguir haciendo pedagogía queer y trans.
Abrazamos a nuestras aliadas activistas y feministas siempre listas y presentes, que en congruencia con su combativo compromiso por la libertad y los derechos de todas las personas, le ponen cara a las feministas de la cruz rosa que pactan con los gobiernos fascistas en detrimento de los nuestros.
En nuestras luchas, también hay genealogías que nos sostienen y nos mantienen vivas.
Porque tenemos ancestras, fuimos hijas, somos hermanas, somos madres que resisten.
Por las que estuvieron, las que están, las que estarán.
Aquí está la resistencia, ¡que viva la resistencia!
Que acá está la resistencia trans.





