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Cuidados colectivos contra la negligencia institucional: la lucha contra el VIH en Chihuahua

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David Adrián García

Pronombres: Elle/Él. Periodista y activista LGBT+. Escribo desde Chihuahua, México. Sígueme en mis redes sociales, o escríbeme por correo a davidadrian@altavoz.lgbt.

 Nota de le editore: Altavoz LGBT+ fue una de las organizaciones que convocó el conversatorio al que se refiere esta columna, y yo me encargué de moderar dicho evento. Este texto refleja mi análisis del panel en particular, y mis opiniones del estado actual de la lucha contra el VIH en México en general, como responsable editorial de este medio. Este texto no necesariamente refleja la opinión ni posición institucional del resto de organizaciones nombradas, a menos que así sea atribuido en el texto o que se trate de citas textuales.

CHIHUAHUA, México.- Mientras la ciencia avanza y ha logrado que el VIH pase de ser una sentencia de muerte a una condición de salud crónica, Chihuahua parece vivir anclado en el miedo que se instauró en la sociedad en los años ochenta, con los primeros casos de este virus y la desinformación y especulación que les rodeó. Y este miedo le sirve a las autoridades para esconder bajo el tapete una negligencia mortal. Esa es mi conclusión del conversatorio “VIH en Chihuahua; la lucha contra el estigma y la inacción”, a poco más de dos meses que se me permitió moderar la actividad previa a la exhibición de 4 cortometrajes sobre el tema, en el marco del festival Cinema Queer México.

Karla Arellano, de Fátima IBP, y Jairo Latán, de Aliados en Movimiento, expusieron en dicho evento cómo, lejos de ser una prioridad sanitaria, el VIH se enfrenta a un muro de negligencia institucional, y un estigma social motivado por el miedo y la desinformación, así como el enorme reto que representa para sus organizaciones lidiar una batalla en todos los frentes: lo económico, lo político, lo social…

Si bien Karla y Jairo reconocieron que su trabajo desde ambas organizaciones es relativamente reciente (Karla asumió el cargo como directora en septiembre de 2023, y la organización de Jairo se constituyó formalmente en 2024) ambos junto a sus respectivos equipos suman una experiencia notable en un frente de batalla que nunca ha sido prioridad para las autoridades locales.

El desinterés oficial

La paradoja actual es devastadora: mientras los avances científicos nos dan esperanza de que un día será posible hablar de este tema en tiempo pasado, buena parte de la sociedad sigue anclada en los 80´s en este tema. “Hoy por hoy el tratamiento ha avanzado al punto de que una persona viviendo con VIH tiene la misma expectativa de vida que una persona que no tiene el diagnóstico, siempre y cuando esté en tratamiento” mencionó Jairo en el conversatorio, y señaló que la relación inicial entre el virus y el grupo de hombres homosexuales como su principal grupo afectado es el origen del prejuicio.

Y es que al miedo de la sociedad a la enfermedad mortal hay que sumarle la homofobia, y obtienes el estigma que se sigue cargando hasta hoy. Este estigma es el escudo perfecto para que las autoridades no enfrenten costos políticos por su falta de acción. Si las personas afectadas por el virus y la enfermedad son vistas por la sociedad como menos merecedoras de asistencia y protección, las autoridades pueden ignorar el tema sin consecuencia alguna.

Pero el desinterés en ocasiones alcanza un nivel de negligencia que raya en el sabotaje institucional: mientras por un lado el CENSIDA, entidad del sector salud que coordina las estrategias del estado en la materia, reconoce que las organizaciones civiles son un brazo indispensable en la lucha contra este virus, pues pueden llegar a donde las instituciones no, y además cuenta con un organismo de enlace con el sector, en el otro lado de la moneda este año la misma Secretaría de Salud interpuso una denuncia en contra de Alaín Pinzón, director de VIHve Libre (una de las organizaciones más visibles y con enorme reconocimiento social por su labor, que este artículo no alcanzaría a abarcar) por una protesta ocurrida en diciembre de 2023 en las instalaciones de CENSIDA.

Protestaban entonces, y lo siguen haciendo ahora, por el desabasto de medicamentos antirretrovirales, que una y otra vez es cruelmente negado por las autoridades y el aparato de comunicación del estado. Alaín respondió a la denuncia con un comunicado público, respaldado y compartido por decenas de organizaciones y cientos de activistas de todo el país, donde cuestionaba: “¿Ya no existe el desabasto y recetas no surtidas de antirretrovirales en el sistema de salud de todo el país? ¿El acceso universal a tratamiento antirretroviral como soporte de vida, así como a la Profilaxis Pre Exposición y Profilaxis Post Exposición es ya una realidad en México?”.

La falta de respuestas, añadía, fue el motivo de la protesta en 2023, el cual sigue vigente. Quizá la pregunta más importante era la última del comunicado: “¿Cuándo van a hacer su trabajo”.

El reporte histórico del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de VIH reporta que del 1 de enero al 17 de noviembre de 2025 se registraron en México 16,323 nuevos casos de VIH.

El reto de la sostenibilidad

Fátima IBP es quizá una de las organizaciones civiles más notables de la ciudad de Chihuahua, con más de 27 años de trabajo y numerosos reconocimientos a su labor. Su trabajo ha sido fundamental para promover la educación sexual en las escuelas chihuahuenses mediante el Programa Estatal de Educación para la Prevención del Sida, PEEPSIDA (rebautizado como Programa Estatal de Educación para una Sexualidad Responsable durante el actual gobierno de Maru Campos).

Para Karla Arellano el pasar de trabajar en el sector público (en el Instituto Chihuahuense de la Mujer) a la sociedad civil en el tema de la lucha contra el VIH fue darse cuenta de lo terriblemente arraigado que está el estigma en todos los ámbitos. Pasó de escuchar “pobrecitas las mujeres” cuando hablaba de violencia de género frente a otros funcionarios públicos, a ver cómo se incomodaban físicamente al tocar el tema del VIH, “casi casi que se tapan los oídos”, dijo.

En el sector privado la cosa no es tan distinta. Como donataria autorizada la organización cuenta con autorización por parte del SAT para recibir donativos deducibles del impuesto sobre la renta (ISR), sin embargo, empresas que regularmente donan a temas de salud cuando los pacientes son niños o mujeres con cáncer les cierran las puertas en cuanto se enteran de su causa. “Es lo más difícil a lo que yo me he enfrentado, la verdad, trabajar la procuración de fondos en las organizaciones para poder sobrevivir, es el reto del día a día, no sabes si mañana vas a estar igual o no”. 

Destacó que en estos retos es indispensable contar con personas aliadas en las instituciones y las empresas, como en el ya mencionado PEEPSER, que es una alianza entre el Gobierno del Estado, el empresariado chihuahuense y la institución.

Tiendas OXXO, fue uno de sus aliados desde el sector privado, que este año les incluyó por segunda ocasión (la primera fue en 2014) en el programa de  “Redondeo Clientes OXXO” (instaurado en 2002), que resultó en un donativo de más de $365 mil pesos por parte de sus clientes.

Pero cambiar del sector público a la sociedad civil también le ha dado más libertad para abordar los temas: “si tenemos que hablar y decir las cosas directamente como son, se van a decir sin cuidar las formas, porque al final (de eso) depende la vida de las personas (…) yo fui funcionaria pública 16 años, ahí tienes que cuidar muchas cuestiones políticas”, señaló al hablar de su nuevo papel como la que incomoda en las reuniones con funcionarios.

Incomodar, incomodar, incomodar

Un papel que Jairo y el equipo de Aliados en Movimiento conocen muy bien: en sus pocos meses “oficiales” como Asociación Civil ya han acompañado propuestas de ley para derogar el infame delito de “Peligro de contagio” en Chihuahua, han interpuesto un amparo contra las Secretarías de Salud estatal y federal, y han organizado encuentros públicos entre activistas y autoridades de salud para presentarles sus exigencias y pedirles que rindan cuentas.

Sí, tenemos cordialidad con las personas que están en el IMSS, con el director del programa estatal de VIH, pero la cordialidad no nos compromete a estar en silencio cuando hay temas que no están procediendo como se debe, de acuerdo a normas, porque incluso están normadas, no es que nos las estamos sacando de un papelito inventado”, dijo Jairo y puso de ejemplo desabasto de antirretrovirales en el ISSSTE en mayo de este año “lo que te dicen es que no, que todo está bien, que sí hay abastecimiento, que es cosa loca de nosotros o invento. Entonces, lamentablemente, hemos tenido que escalar casos a la Ciudad de México, a la parte federal, y desde ahí es que comienzan a hacer la presión” añade.

Es esta misma coordinación con organizaciones y activistas nacionales la que les permite hacer llegar a usuarios de Chihuahua la Profilaxis Pre Exposición (PrEP) sin costo, sin intermediarios del sector salud, en alianza con VIHve Libre, que extiende este programa a diversas organizaciones aliadas del país que son parte de su red, y por la que también se puede conseguir PEP, el tratamiento de emergencia. Tanto Karla como Jairo destacaron que su trabajo, contrario al del sector salud, no se detiene ni los fines de semana ni los días festivos:  “Si te llega a pasar una situación de riesgo, un jueves o un viernes, y luego tienes que que tomarte tu pastilla antes de 72 horas, y luego en Urgencias a veces ni siquiera saben lo que es el PEP” dijo Karla, y añadió que gracias al trabajo conjunto con Aliados en Movimiento es que ambas organizaciones se pueden coordinar para atender estas emergencias, cuando el estado no cumple con este mandato.

Parte del Staff de Aliados en Movimiento

El tratamiento: información + organización

Frente al miedo y la inacción institucional sólo nos queda el cuidado colectivo y la información. El primer y más importante paso es perderle el miedo a la prueba rápida. Jairo subrayó este acto como la puerta de entrada al control sobre la propia salud: “al final del día el antídoto del miedo es el conocimiento, eso nos permite saber y tener control sobre nuestra vida, sobre nuestro cuerpo.

Con el medicamento actual disponible una persona que vive con VIH puede alcanzar un estado de indetectabilidad, que significa que el virus se encuentra en niveles por debajo de lo que la prueba de laboratorio puede detectar, y en este estado es imposible que la persona lo transmita a otra si se mantiene en tratamiento. La calidad de vida de una persona con VIH en tratamiento es igual que la de alguien sin el virus.

Informarse sobre métodos de prevención adicionales al condón es vital para parar el avance del virus, y conocer cómo acceder a ellos es el primer paso para poder organizarnos y exigir su disponibilidad.

En México el tratamiento antirretroviral es gratuito, igual que métodos de prevención como la PrEP (Profilaxis Pre-Exposición), una pastilla diaria o a demanda que previene la adquisición del VIH, y la PEP (Profilaxis Post-Exposición), un tratamiento de 28 días que se debe empezar a tomar antes de las 72 horas de una posible exposición. Es obligación de las autoridades garantizar su acceso y abasto suficiente. 

Nuestro deber ciudadano es exigir y presionar para que estas normativas se cumplan, y una forma de hacerlo es apoyar a las organizaciones que defienden este derecho ante las autoridades. Si vives en Chihuahua y requieres ayuda puedes contactar a Fátima IBP y a Aliados en Movimiento en redes sociales para orientación. Y si vives en cualquier otro lugar, apoya a quienes hacen este trabajo en tu ciudad, porque seguramente el panorama tampoco es nada favorable ahí.

Las historias LGBT+ importan