Fui discriminada en mi propia casilla: Paloma Villegas, candidata trans.

Paloma me recibió virtualmente desde su casa para platicar sobre las elecciones, pero especialmente para contarme una mala experiencia que vivió al momento de ir a votar. Me confesó que en 29 años que lleva viviendo en Ciudad Juárez esta fue la primera vez que ejerció este derecho. Además tuvo la oportunidad de votar por ella misma, porque Paloma fue candidata a diputada por el Partido Verde por el distrito 09 local.

Pero al momento de llegar a su casilla Paloma fue discriminada por el secretario, quien se encargaba de revisar que las personas que acudían estuvieran en la lista nominal. Cuando fue el turno de Paloma, el secretario gritó su nombre antiguo, ni siquiera la volteó a ver.

“Por un Juárez sin discriminación” fue el lema de campaña de Paloma Villegas.

Ella le reclamó que no cumpliera con el procedimiento, a lo que el funcionario le respondió que eso no existe, y continuó con sus labores. La falta de capacitación fue evidente, al menos en el secretario, pues Paloma asegura que el resto de funcionarios la trataron bien y sí siguieron el protocolo.

El maltrato no terminó al salir de la casilla: un abogado del propio Partido Verde le dijo que “el protocolo no es una ley, no están obligados a cumplirla”, y que no le ayudaría con su denuncia. Este fue sólo el último de los varios signos del abandono en el que el partido dejó su candidatura.

Al momento de la entrevista Paloma seguía pensando en presentar una queja ante el INE.

¿Qué es el Protocolo Trans?

En diciembre de 2017 el Instituto Nacional Electoral (INE) publicó el “Protocolo para adoptar las medidas tendientes a garantizar a las personas trans el ejercicio del voto en igualdad de condiciones y sin discriminación en todos los tipos de elección y mecanismos de participación ciudadana” es decir: el Protocolo Trans.

Como su extensísimo nombre indica, es un protocolo que permite a las personas trans votar sin discriminación, y entre sus medidas indica que en ningún caso podrá impedirse el voto de una persona cuando su expresión de género no coincida con el nombre, sexo o fotografía que aparezca en su credencial para votar.

Todas las casillas deberían contar además con un cartel que informe sobre el derecho al voto libre y secreto de todas las personas sin distinción alguna, que se refiere a grupos de atención prioritaria, entre los que se cuenta a las personas trans. Por supuesto, no en todos lados se coloca:

Parte del protocolo es que al momento de decir el nombre de la persona que va a votar sólo se mencionan sus apellidos en voz alta, para evitar decir el nombre con el que las personas trans ya no se identifican.

La bandera trans estuvo siempre presente en la campaña de Paloma, al igual que sus amigas.

En 2019 estuve en la presentación de dicho protocolo en una reunión entre el INE y el Instituto Estatal Electoral de Chihuahua, donde se habló de cómo se había aplicado en las elecciones de 2018. Recuerdo bien a Mireya Rodríguez, activista de Chihuahua asesinada en 2020, reclamarle a las autoridades la poca difusión que le habían hecho al protocolo, y la necesidad urgente de que se hablara con la población trans para animarles a tramitar su credencial para votar:

“De poco sirve tener un protocolo para personas trans si la mayoría de las chicas trans no tienen su credencial, no la quieren sacar por miedo a que las discriminen”, dijo Mireya, en referencia a que aún era difícil adecuar su identidad de género en sus documentos oficiales, y en su credencial tendría que aparecer su nombre de nacimiento, y no el que usan actualmente.

Y esto no es cosa menor. La credencial para votar es el documento base para obtener acceso a servicios bancarios, trámites institucionales y hasta servicios de salud. Basta pensar cómo nos ponemos cuando se nos pierde, es como no existir ante la ley. Así han vivido muchas personas trans siempre.

Meses antes una persona del Verde se acercó a Paloma de los Ángeles Villegas para invitarla a contender por una diputación local. Sin mucho pensarlo, Paloma aceptó. Sería una gran oportunidad. Otras 5 personas LGBT+, incluidas otras mujeres trans, se unieron a su brigada para recorrer el distrito. Paloma me cuenta que fue bien recibida por la población de Juárez. Cuando se les acercaba para pedir el voto la gente le contaba sus problemas y le pedían que trabajara por ellos para arreglarlos.

“Yo sí estuve en las colonias, visité a los vecinos, no como los otros candidatos que nada más mandaron a sus brigadas” me contó entre risas. “Esas colonias yo las conocí cuando eran lomas, y ahora son puros fraccionamientos. Pero de esas casas sólo la cuarta parte está ocupada, el otro 75% están deshabitadas y vandalizadas”.

Asegura que algunos candidatos del mismo partido la trataron muy bien y la apoyaron siempre. Estuvo en reuniones, platicó con medios, pero sobre todo habló con la gente. El apoyo que recibió de la dirigencia del partido sin embargo fue prácticamente nulo.

A pesar de eso, al preguntarle si volvería a ser candidata a algún puesto me dijo:

“Fíjate que sí, y me pondría más enérgica respecto al apoyo a una población que es clave, porque la población LGBT+ no somos el 1% como dijo Maru Campos (candidata del PAN/PRD y virtual ganadora de la gubernatura), en el Estado de Chihuahua somos más del 1% y estamos en todos los estratos sociales. Hay empresarios de la población LGBT+, poderosos, clase media, alta y baja.

Pero si vuelvo a contender deberán acatar mis condiciones, este o cualquier otro partido. Con las pocas herramientas con las que trabajamos en mi equipo, por no decir que el apoyo (del partido) fue nada, fue nulo, sacamos adelante esta candidatura. Ahí demostramos que la población trans, porque mi equipo fueron personas de la población LGBT+, sacamos la casta, sin apoyos, chillando, renegando, pero el trabajo logrado es lo primero”

“No hay mal que por bien no venga”

Paloma espera que de verdad se tomen acciones para aplicar el protocolo trans: “No es posible que se nos siga tratando así a las personas trans que no hemos hecho la adecuación de nuestros documentos legales”.

Parte del Equipo de Campaña de Paloma (Foto: Israel Guzmán Máynez)

Y agregó un mensaje especialmente para los partidos políticos:

“Las personas trans no olvidamos, tenemos mucha memoria. Lamentablemente las personas LGBT+ para algunas personas sólo somos visibles en elecciones, ya tenemos que hacer cambiar ese chip a nuestros gobernantes e instituciones, para que no nos vean nomás como un gancho para sacar votos. Y no nada más las personas LGBT+, también se utilizó a personas mayores y personas con discapacidad”.

La experiencia que Paloma adquirió en esta campaña le servirá para seguir con su trabajo de defensa de derechos, que lleva a la par de su pequeño bazar en el centro de la ciudad, donde vende principalmente ropa deportiva. “No hay mal que por bien no venga” dice Paloma, al pensar en lo que vivió durante este intenso periodo.

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