Little Richard y Sister Rosetta Tharpe - Foto: Especial

¡Shut up, el Rock es negro y Queer!

Hay una historia muy poco contada: La influencia de artistas LGBT+ en la creación y posterior consolidación de uno de los géneros musicales más exitosos de los últimos tiempos, el Rock & Roll. En esta ocasión te contamos brevemente la vida de dos grandes leyendas: Sister Rosetta Tharpe y Little Richard.

Y en la primera mitad del siglo XX, Dios nos dio al Rock & Roll, con él creó a sus apóstoles, hombres, blancos y cisheteronormados, la fórmula perfecta para masificarlo. Al blanquearlo habían borrado el legado cultural, lo habían vuelto hueco, pero, ¿a quién le importa la herencia Afro o Queer? No debía porque tenerla. Al final de cuentas sólo era un producto más de la publicidad norteamericana de finales de la Segunda Guerra Mundial. Tampoco era importante reparar en el machismo, la masculinidad hegemónica de sus “fundadores” y las letras que producían, las cuales volvían a la mujer un objeto más de consumo. Lo sustancial era llegar a los confines ya sea de Estados Unidos o del mundo.   

¡Shut up, qué gran mentira! Fue la gran madre negra y Queer quien concibió a este género, en un tiempo anterior a Elvis, Jerry Lee Lewis o Bill Halley & His Comets. Sister Rosetta Tharpe encendió las pistas de baile antes que ellos, a través de los ritmos acelerados de su guitarra y las letras Góspel.

Ella nació en 1915 en Arkansas, Estados Unidos, en un tiempo donde la población afroamericana era la otredad. Aunque en 1865 el presidente Abraham Lincoln abolió la esclavitud en el país, el racismo permaneció impregnado en gran parte del territorio, acentuándose en los estados del sur. Los negros no tenían derechos, no se les veía como personas, no podían acceder a los mismos espacios que las personas blancas.

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Rosetta Tharpe, 1938.

La sociedad sureña norteamericana, estaba (y sigue) ceñida por el llamado “Cinturón Bíblico”, la religión cristiana-evangélica que se produjo de los “Grandes Despertares” quedó arraigada con mayor prevalencia en lo que fue el territorio de la confederación. A finales del siglo XIX y en las primeras décadas del siglo XX, los espacios de congregación para la población negra eran las iglesias. Es en la veneración de lo sagrado donde surge el Góspel como género musical, una variación de los ritmos africanos, con el mensaje de la cristiandad.

¡Shut up, bendita congregación!

La madre de Rosetta fue quien la introdujo en la música, ella siendo cantante del coro llevó a su hija de seis años a participar en el acto. Ahí se descubrió el talento de la pequeña no solo por el canto, también por la habilidad de tocar la guitarra, ganándose el mote de: “el milagro musical”. Su talento la llevó a tocar por varios escenarios del país durante la década de los 20’s y 30´s. En 1938 grabó su primer sencillo “Rock Me” para la disquera Decca. La canción tuvo un éxito inmediato, sin embargo en los círculos más conservadores fue mal vista ya que mezclaba lo sagrado de la letra, con lo vulgar del ritmo desenfrenado, el cual era proporcionado por la guitarra eléctrica de Tharpe, además no veían con buenos ojos que una mujer interpretará de esa manera una canción.

¡Shut up, qué sacrilegio!

Desde ese instante su popularidad aumentó, ella se convirtió en el acto principal de teatros, bares y cabarets de la época. Durante la Segunda Guerra Mundial, los soldados llevaron su música a los territorios en conflicto, volviéndola una artista de culto. En 1945 cuando un joven Chuck Berry era procesado por robo a mano armada o un Elvis Presley era todavía un niño de diez años, Rosetta grabó lo que se consideró la primera canción del Rock and Roll, “Strange Things Happening Every  Day”. Esta fue la primera canción en aparecer en la revista Billboard.

Recordemos a Sister Rosetta Tharpe, la eterna y legendaria "Madrina del Rock & Roll"
Sister Rosetta Tharpe con Marie Knight.

Aunque se casó con Thomas Thorpe; donde ella tomó su apellido modificando la “o” por la “a”,  en palabras de ella, la adecuación fonética se escuchaba mejor. Una noche de 1946 acudió a un concierto de Mahalia Jackson, ahí en ese escenario, encontró el amor en Marie Knight, la joven fue el acto que abrió el espectáculo. Su voz enamoró a Rosetta, quien le pidió ser parte de su gira musical. Así nació un romance en secreto, aunque sus amistades lo sabían, la opinión publica empezó a especular del amorío. Ambas grabaron varias canciones juntas, la más famosa fue “Up Above My Head”.

Sin embargo las voces de la sociedad, en su mayoría conservadoras continuaron con las especulaciones sobre la relación sentimental de ambas. Tal y como cantó años más tarde en 1994 la intérprete de Tex-Mex Selena Quintanilla: “Amor prohibido, murmuran por las calles”.

Para aquella época era impensable o mejor dicho era una abominación la relación sentimental entre dos mujeres y peor aún si eran negras, aquello era un acto del mismísimo diablo. Fue esta oleada de rumores y ataques, aunado a la fatídica muerte de la familia de Marie los que provocaron la ruptura de la pareja. Aunque ambas estaban enamoradas, era imposible seguir con ese amor.

Tharpe y Knight jamás volverían a encontrarse, Rosetta se volvió a casar años más tarde con su manager Russell Morrison. Sus más cercanos catalogaron el compromiso como una estrategia para mantener la prensa callada. La boda fue un espectáculo, se grabó y se publicó como un disco, el cual llevó de nuevo a la cantante hasta la cima del éxito. Así cerró uno de los capítulos más importantes en su vida, quizá con dolor, sin embargo nunca habló de su relación con Marie o de su sexualidad.

¡Shut up, qué injusticia!

Little Richard en 1966.

De Princess Lavonne a Little Richard

Hay quienes creen en el destino como algo que ya estaba escrito o destinado a pasar, otras personas creen en la existencia de un plan divino estipulado por una deidad. Sin duda alguna,  hay encuentros fortuitos los cuales marcan el curso de la historia. En 1947 Sister Rosetta Tharpe, encontró en un club nocturno de Nuevo Orleans a un chico de 14 años llamado Richard Wayne Penniman. Él se encontraba haciendo su acto musical, travestido en el personaje de Princess Lavonne, de inmediato maravilló a Rosetta quien lo invito a formar parte de su espectáculo.

¡Shut up, bendita suerte!

El chico dejó su nombre, junto con el de su personaje para convertirse en Little Richard. Sin embargo continuó usando maquillaje y ropa de mujer para abrir los conciertos de Sister Rosetta. Richard proveniente de una familia religiosa, su padre lo corrió de casa por la manera en que actuaba y vestía. Sin embargo por esta misma razón generó una disrupción social nunca antes vista, él no tocaba la guitarra sino el piano, un instrumento considerado para mujeres durante la primera mitad del siglo XX. Cada tecla del piano brillaba al tocar los acordes acelerados, junto a las letras controversiales las cuales hacían alusión a la homosexualidad.

En su primera etapa musical, antes de tener grabaciones formales en una disquera. Richard improvisaba mientras iba interpretando, de esta manera salió la primera versión de “Tutti Frutti”. El propio título era la referencia a las personas gay o Queer (En los años cuarenta y cincuenta no existía como tal un movimiento LGBT+, este se derivó hasta años después, el termino Queer nos permite ejemplificar a la diversidad sexual de la época, aunque en aquel entonces la palabra era un insulto para denostar, con el tiempo hubo una reapropiación cultural de la palabra). En esta primera letra, él cantaba en el coro:

“Tutti Frutti, good booty

If it don’t fit, don’t force it

You can grease it, make it easy.”

Como mencionó Michael J. Fox en el papel de Marty McFly para la película de 1985 Volver al Futuro: “Supongo que aún no están preparados para esto… pero a sus hijos les encantará”. Algo así sucedió con Little Richard quien se había adelantado en el tiempo, como si hubiera viajado en el DeLorean del Doc Brown. Para artistas de los 70’s y 80’s del Glam Rock, Richard fue su inspiración directa para su vestuario y manera de actuar. Sin embargo la sociedad conservadora de los cincuentas estadounidense, no estaba preparada para escuchar a un chico negro Queer, el cual era visto y tachado de inmoral debido a la manera en que cantaba.

¡Shut up, qué puritanos!

Póster de promoción de Little Richard, en 1956.

Sin embargo esto no detuvo el éxito de Richard, pero si debió pasar por ciertas adecuaciones para llegar a los castos oídos de los blancos, al estilo del Tribunal del Santo Oficio. Uno de ellos, fue dejar un poco la extravagancia de su vestir y modificó las letras de sus canciones. Pero mantuvo sus ademanes, junto a expresiones alejadas de la masculinidad hegemónica por su vivible feminidad y sensibilidad, tales como: Shut up!, hooney, darling, etc. De esta manera llegamos a la versión “oficial” blanqueada y cishetero de “Tutti Frutti” en la cual su coro dice:

“Whop bop b-luma b-lop bam bom

Tutti frutti, oh rooty

Tutti frutti, oh rooty

A wop bop b-luma b-lop bam bom”

Aunque guarda el ritmo original, la canción en su coro no tiene sentido alguno, además en su estructura la voz de la canción pretende enamorar a una chica. La grabación de 1955, fue un éxito y de ahí continúo cosechando éxitos, sin embargo para ese entonces ya los artistas blancos como Elvis, Carl Perkins o Johnny Cash estaban haciendo su debut nacional quitando un tanto los reflectores a Richard, así como a otros artistas negros de la época como Chuck Berry.

Al contrario de Sister Rosetta, Little Richard se distanció de las letras Góspel, aunque también tenía un profundo arraigo a la religión evangélica. Esto lo llevo entrar y salir del closet  varias veces en su vida. Al contrario de Tharpe, él habló abiertamente de su sexualidad pero de manera disímil, en algunas entrevistas mencionaba que: “Cristo lo había salvado y sanado” o “la homosexualidad era una enfermedad que adquirió en sus primeros años de artista”. Pero en otras se declaraba abiertamente homosexual como en la entrevista de 1989 con la presentadora Joan Rivers, en aquella ocasión ella le comentó: “Pienso que eres muy valiente, creo que fuiste el primer artista en decir abiertamente, soy homosexual” a lo que Richard le respondió:

“Sí y todo mundo se enoja conmigo cuando lo digo, a mí no me molesta decirle a medio mundo decirle que soy gay, soy gay. Y está bien ser feliz, soy feliz y quería decirle al mundo que soy feliz y no tengo porque avergonzarme porque así he sido toda mi vida, por eso le digo a todo el mundo soy gay y soy el precursor antes que todos”.

¡Shut up, cuánta dualidad!

Little Richard saluda al presidente de los EEUU Bill Clinton, en la Casa Blanca, 1994.

Sister Rosetta Tharpe y Little Richard son una ventana para ver la complejidad del amor negro y Queer, en una época donde los prejuicios sociales impedían mostrar su sexualidad abiertamente o negaban derechos por el color de piel. Sin embargo, esto no les detuvo para florecer y aportar a la cultura popular estadounidense, desde su genialidad creativa, con coraje, convicción e imaginación.

¡Shut up!

Escucha el episodio de nuestro Podcast que dedicamos a la historia de Sister Rosetta Tharpe y Little Richard:

Las historias LGBT+ son importantes.

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